Una agroindustria puede prepararse para lluvias intensas y aun así no haber identificado qué podría detener realmente su operación.
Al 14 de septiembre de 2026, ENFEN mantiene la Alerta de El Niño Costero. Para el trimestre septiembre-noviembre prevé temperaturas muy superiores a lo habitual en la costa peruana y lluvias por encima de lo normal en la costa norte, con posibles episodios moderados a fuertes desde noviembre.
Para una empresa, ese pronóstico es solo el punto de partida. La pregunta importante es otra: si el evento ocurre, ¿qué sería lo primero que detendría la operación?
Fuente: Comisión Multisectorial ENFEN, Comunicado Oficial N.° 16-2026.
Puede ser un acceso bloqueado, una falla eléctrica, la pérdida de refrigeración, un drenaje que no responde, falta de agua o un proveedor crítico fuera de servicio.
CENEPRED estima, para su escenario de inundaciones del verano 2027, 275,615 hectáreas de superficie agrícola en riesgo muy alto y 1,324,491 hectáreas en riesgo alto. El dato muestra exposición territorial; no significa que esas hectáreas necesariamente vayan a inundarse.
Fuente: CENEPRED, Estudio de escenario de riesgo por lluvias para el verano 2027, agosto de 2026.
Para una empresa, la diferencia está en el detalle. Dos plantas en una misma región pueden responder de forma muy distinta al mismo evento. Una cota más baja, un tablero eléctrico expuesto, una estación de bombeo sin respaldo o una sola ruta de salida pueden cambiar por completo el resultado.
Allianz Risk Consulting advierte que una propiedad que no sea susceptible a inundación puede sufrir una interrupción si se afectan carreteras, ferrocarriles u otras infraestructuras externas. También señala riesgos menos visibles: escorrentía superficial, retorno por alcantarillado, aguas subterráneas y drenajes bloqueados.
En agroindustria, esas dependencias pesan. Si falla la energía, pueden verse afectados refrigeración, bombeo, tratamiento de agua o sistemas de control. Si se corta un acceso, el producto puede no llegar al packing o salir hacia el puerto. El edificio puede estar intacto y la operación, detenida.
Fuente: Allianz Risk Consulting, Flood Checklist, pp. 1–3.
"Tener respaldo no significa que el riesgo esté controlado."
Un generador puede existir y no alimentar todas las cargas críticas. Una bomba puede depender del mismo suministro eléctrico que podría fallar. Una ruta alterna puede estar prevista en el plan y no ser viable para los vehículos de la operación.
Por eso conviene revisar campo, planta, energía, agua, frío, almacenes, accesos, transporte y proveedores como partes de un mismo sistema. No se trata de contar medidas preventivas, sino de comprobar cuáles seguirían funcionando bajo el escenario que preocupa a la empresa.
Perú cerró 2025 con US$ 15,013 millones en agroexportaciones. La Libertad, Ica, Piura y Lambayeque concentraron juntas aproximadamente 54.2% del total.
Fuente: MINCETUR, febrero de 2026.
Antes del evento, la dirección debería tener claro qué procesos son prioritarios, de qué dependen, dónde existen puntos únicos de falla y cuánto tiempo puede sostenerse cada operación sin energía, agua, frío o acceso.
En Y.T. & Associates, la Ingeniería de Riesgos permite llevar esa pregunta al terreno: identificar vulnerabilidades, evaluar exposición física y analizar escenarios de pérdida.
La preparación útil empieza ahí: saber qué puede detener la operación antes de que el evento revele la respuesta.
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